16 abril 2021

La cincuenta edición del Concurso Internacional de Cuentos de Guardo recibe 312 cuentos


Se han recibido un total de 312 cuentos, de los que, 287 optan al Primer Premio y 25 al premio reservado a autores palentinos, nacidos o residentes en la provincia.

Del extranjero se han recibido 3 cuentos, dos que proceden de Argentina y uno de Alemania. 

Los relatos que proceden de España, lo hacen prácticamente de todas las provincias, y como viene siendo habitual es Madrid la que aporta más cuentos, seguida de Valladolid, Alicante, Mallorca, Barcelona, y Murcia. 

Este año, como ya se ha venido anunciando en diferentes medios, para celebrar el cincuentenario del concurso, contamos con la presencia de José María Merino, académico de la RAE, que dará el pregón de la Gala de entrega de premios de esta edición y con el quinteto de metales, Spanish Brass, Premio Nacional de Música 2020, que ofrecerá un concierto para cerrar el acto.

El Grupo Literario Guardense, agradece expresamente el patrocinio en los premios de la Diputación de Palencia y DEPORCYL, así como el apoyo y financiación para organizar todos estos actos del Ayuntamiento de Guardo, y en el caso de Spanish Brass, del Instituto Valenciano de Cultura y el INAEM.

Da las gracias, también, a AMGu por la gran difusión que ha hecho del certamen de cuentos, a través de las redes sociales y de radio AMGu y porque con el empeño de aunar música (con la celebración de una Másterclass y conferencia, el día 18 de junio, a cargo de Spanish Brass) y literatura, Guardo se convertirá, una vez más, en una referencia cultural de primer orden.

El fallo del jurado tendrá lugar el 4 de junio y la Gala de entrega de premios, el 19 de junio. 

Todos estos actos estarán sujetos a la evolución de la pandemia y a lo que las autoridades sanitarias dicten en cada momento. Los cambios, si los hubiere, se darán a conocer a través del blog del concurso http://concursocuentosguardo.blogspot.com/ y de otros medios de comunicación.

29 marzo 2021

Spanish Brass actuará en la clausura del 50 concurso internacional de cuentos de Guardo



El afamado quinteto de metales valenciano “Spanish Brass” hará un hueco en su gira por Japón para recalar el próximo 19 de junio a las 19:00 h en el Auditorio Municipal de Guardo, donde, invitados por el Grupo Literario guardense, organizadores del certamen literario, ofrecerá un breve recital durante la ceremonia de entrega de premios de la quincuagésima edición.

El concierto, integrado en el acto de entrega de premios del certamen que estará pregonado por el académico José María Merino, será gratuito, con aforo reducido, distancia de seguridad, y todas las restricciones que establezcan las autoridades sanitarias para esas fechas.

Una gran cita y apuesta cultural que fusiona la música y las letras con motivo de este especial aniversario, que el colectivo liderado por el escritor e historiador local Jaime García Reyero -su presidente- ha querido celebrar por todo lo alto. Y es que la ocasión lo merece, pues estos 50 años de presencia viva en la Montaña Palentina hacen del de Guardo uno de los concursos más longevos del panorama nacional, y también uno de los de mayor prestigio. “Es un orgullo contar con un grupo de su talla en Guardo”, señala Reyero.

El concierto cuenta con la inestimable colaboración y apoyo del Ayuntamiento de Guardo, a lo que hay que sumar la colaboración expresa que tiene el propio grupo para sus giras Nacionales e Internacionales a través del INAEM, organismo dependiente del Ministerio de Cultura de España, y el Instituto Valenciano de Cultura, dependiente de la Generalitat Valenciana.

TRAYECTORIA SPANISH BRASS

Con más de 30 años de trayectoria en el mundo de la música de cámara, Spanish Brass es uno de los quintetos más dinámicos y consolidados del panorama musical español, como así lo demuestra el Premio Nacional de la Música que recibieron el pasad año de manos del Ministerio de Cultura y Deporte. El 1996 obtuvo el Primer Premio del VI Concurso Internacional para Quintetos de Metales Ville de Narbonne (Francia), considerado el más prestigioso para esta formación. En 2017 recibió el I Premio Bankia al Talent Musical en la Comunidad Valenciana y, en 2019, el Premio Espai Ter de Torroella de Montgrí (Girona) y dos Premios Carles Santos.

Además de haber participado en algunos de los festivales más importantes de música y de realizar giras por todo el mundo, ha tocado en la gala de los Premios Príncipe de Asturias en 1995, ha grabado la música de la obra teatral La Fundación de Buero Vallejo para el Centro Dramático Nacional y la banda sonora de la película Descongélate, de Félix Sabroso, para la productora El Deseo. Asimismo, ha publicado 26 trabajos discográficos, entre ellos dos DVD-CD y un doble CD recopilatorio, que muestran sus múltiples facetas:

Paralelamente a la actividad de conciertos, Spanish Brass organiza dos festivales dedicados a los instrumentos de metal de carácter internacional: el Festival Spanish Brass Alzira (www.sbalz.com) y el Brassurround (www.brassurround.com), donde se reúnen cada año destacados solistas internacionales, grupos y los profesores de metal de mayor prestigio internacional.

28 febrero 2021

José María Merino presidirá el cincuentenario del Concurso Internacional de Cuentos de Guardo

 


Este año el Concurso de Cuentos de Guardo llega a su 50ª edición, prolongando así una permanencia en el tiempo que solamente unos pocos certámenes de cuentos en España han conseguido. 

Mérito que hay que atribuir a su creador e impulsor, Jaime García Reyero, que allá por el año 1972 decide poner en marcha un concurso literario que se ha ido consolidando y ganando prestigio en el panorama nacional de las letras y fuera de nuestras fronteras.

Son muchas las novedades que trae esta nueva edición, entre ellas el aumento en la cuantía del Primer Premio que patrocina la Diputación de Palencia y que asciende a 1.500 € y un premio de 500 € destinado a autores palentinos, aportado por la empresa DEPORCYL. 

También habrá novedades, que anunciaremos más adelante, en la actuación musical, para la que contamos con las gestiones de AMGu y el imprescindible apoyo que el Ayuntamiento de Guardo ha ofrecido al Grupo Literario Guardense para la financiación y organización de los actos de la gala de entrega de premios de esta extraordinaria convocatoria.

Pero si algo se puede destacar de esta efeméride, es que vamos a tener el lujo de contar con la presencia de José María Merino que dará el pregón de la quincuagésima edición.

José María Merino, fue elegido académico de la Real Academia de España el 27 de marzo de 2008 y tomó posesión el 19 de abril de 2009, con el discurso titulado “Ficción de verdad”.

El escritor José María Merino, nace en La Coruña en 1941, transcurriendo su niñez y adolescencia en León y, finalmente, en Madrid donde se licencia en Derecho por la Universidad Complutense.

Fue director del Centro de las Letras Españolas del Ministerio de Cultura  y colaborador de proyectos educativos de la UNESCO para Hispanoamérica, Patrono de Honor de la Lengua Española y embajador de Hans Christian Andersen (Ministerio de Cultura de Dinamarca. En 2009 fue nombrado hijo adoptivo de León, en 2014 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de León y en 2018 por la Saint Louis University en su sede de Madrid.

Su obra literaria, inicialmente dedicada a la poesía, se extendió a otros géneros, entre ellos la novela, la literatura infantil y juvenil y el ensayo. Pero donde reúne, quizás, una obra más extensa y reconocida es en el cuento, con numerosos libros, antologías y recopilaciones que le han convertido en uno de nuestros más significativos representantes.

Su obra literaria ha merecido numerosos premios, entre los que podemos destacar: el Premio de la Crítica, el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, el Premio Miguel Delibes, el Premio Ramón Gómez de la Serna, el Premio Gonzalo Torrente Ballester y el Premio Castilla y León de las Letras, en el 2008, por el conjunto de su obra.

07 febrero 2021

50 años del Concurso Internacional de Cuentos de Guardo. Bases de la convocatoria 2021

 


El Concurso Internacional de Cuentos de Guardo cumple 50 años. Este prestigioso certamen guardense nace en al año 1972 de la mano del escritor palentino Jaime García Reyero, una excepcional trayectoria de 10 lustros ininterrumpidos, llevando el nombre de Guardo por toda la geografía mundial en el ámbito cultural. Un tradicional concurso que goza de gran solera en la provincia de Palencia, siendo uno de los más antiguos de España, que este año viene cargado de interesantes novedades.


Aumenta la dotación económica para premios, destinando en esta edición 1.500 euros al ganador de la categoría internacional y 500 euros al mejor cuento provincial. Además, la gala de entrega de premios de esta edición se realizará en el mes de junio en el Auditorio Municipal de Guardo y se retransmitirá a través de Internet para todo el Mundo.

En esta ocasión, el plazo de presentación de cuentos se ha establecido entre los días 8 de febrero y 20 de marzo de 2021.

Los cuentos serán originales, inéditos y no premiados en otros concursos, con extensión máxima de cuatro hojas, en formato A-4, escritos por una sola cara y con un tamaño de fuente no inferior a 11.

Los cuentos se enviarán por correo ordinario a:

Ayuntamiento de Guardo
(A la atención del “Grupo Literario Guardense”)
34880 Guardo (Palencia) España.

Los autores  palentinos  que quieran optar a los dos premios, deberán hacerlo constar expresamente en la cabecera del cuento. En este caso presentarán una copia por cada categoría, por triplicado.

El fallo del jurado tendrá lugar a finales de mayo y la entrega de premios se realizará en un acto aún por determinar, cuyo día y hora se comunicará con la suficiente antelación. El Certamen está patrocinado por el Ayuntamiento de Guardo, Diputación de Palencia, Deporcyl, y Diseño Promail

Toda la información relativa al concurso se irá incluyendo en esta misma página web.


L CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTOS DE GUARDO – 2021

BASES

1ª – Se establecen los siguientes premios:

                - Un primer premio de 1.500 euros, aportado por la Diputación de Palencia, más reproducción de la escultura al minero, otorgada por el Ayuntamiento de Guardo, al mejor cuento presentado de tema libre.

                - Un segundo premio de 500 euros, donado por la empresa Deporcyl  y reproducción de la escultura al minero, otorgada por el Ayuntamiento de Guardo, al mejor cuento presentado de tema libre por autor palentino, nacido o residente en la provincia de Palencia.

2ª – Los cuentos serán originales, inéditos y no premiados en otros concursos, con extensión máxima de cuatro hojas, en formato A-4, escritos por una sola cara y con un tamaño de fuente no inferior a 11.

3ª – Los cuentos se enviarán en un sobre por triplicado, grapados y sin firmar. Dentro del sobre se acompañará  una plica, en la que se incluirá título del cuento, nombre, apellidos, dirección y teléfono.

4ª – Los envíos se harán por correo ordinario a la siguiente dirección:

Ayuntamiento de Guardo

(A la atención del “Grupo Literario Guardense”)

34880 Guardo (Palencia)

5ª – Los autores  palentinos  que quieran optar al premio provincial, deberán hacerlo constar expresamente en la cabecera del cuento.

6ª – El plazo de presentación de cuentos comienza el 8 de febrero y finaliza el 20 de marzo de 2021.

7ª – El fallo del jurado se realizará, previsiblemente, la primera semana de junio.

8ª – La entrega y lectura de cuentos premiados tendrá lugar en un acto cultural, en el mes de junio, en día y hora que se comunicará, tras el fallo del jurado, en páginas web, prensa, radio y otros medios de difusión.

9ª – Es requisito imprescindible que los autores galardonados, si estos residen en la península, se presenten en el citado acto cultural para leer su trabajo y recibir el premio correspondiente.

10ª – Los trabajos premiados quedarán en propiedad de la organización, así como los derechos de explotación de la propiedad intelectual (reproducción, comunicación pública, distribución y transformación) que quedarán cedidos en exclusiva al Grupo Literario Guardense, sin límite territorial ni temporal alguno, adquiriendo este último el derecho de publicación de los mismos, mediante cualquier sistema o formato, modalidad o procedimiento, mencionando la autoría de los mismos.

11ª – Los trabajos no premiados no serán devueltos y se destruirán después del fallo del jurado.

12ª – El Grupo Literario Guardense se reserva el derecho de modificar plazos, fallo del jurado, fecha de entrega de premios, así como cualquier otra cuestión relativa al Concurso dependiendo de la evolución de la pandemia, circunstancias que podrán ser consultadas en el blog del Concurso: https://concursocuentosguardo.blogspot.com/

06 julio 2020

Ganador categoría provincial edición XLIX: "Frío", Ángel Luis San Millán Torres

FRÍO 


“Estaremos encantados de contar contigo”. Esa fue la última frase completa que pudo escuchar Marcos antes de sentir cómo de su cabeza despegaba el peso de todas las preocupaciones acumuladas. Atrás dejaba tres años de rechazos y portazos en la cara. De correos sin responder y falsas esperanzas nacidas ya muertas; sus numerosos cadáveres se le acumulaban en el pecho. Al otro lado del teléfono la voz de la directora de recursos humanos sonaba alegre, con el alivio de esas voces acostumbradas a dar malas noticias que por fin respiran. Como si su vocación frustrada fuera dar alegrías y no sajazos en el sueño tranquilo de la gente. 

A sabiendas de la poca atención que en ese momento era capaz de emplear su interlocutor, la mujer le comunicó que próximamente recibiría un correo electrónico con todos los datos necesarios para su incorporación. “Mejor así”, pensó Marcos, y salió corriendo de la librería de viejo en la que se encontraba en ese momento. En ella perdía muchas de sus tardes rebuscando entre descartes ya conocidos; entre libros no tan valiosos como para cargar con ellos toda una vida. Rodeado de antiguallas se sentía entre iguales. Como en un club de fracasados con demasiadas cosas que contar, condenados a descomponerse en un rincón húmedo de la ciudad. Baratijas prescindibles arrojadas a la calle a las primeras de cambio, cuyo verdadero valor permanecía oculto bajo una capa de polvo cada vez más añeja. 

Intentó llegar a casa corriendo, pero perdió el resuello apenas alcanzó el primer paso de peatones. En su día había estado muy en forma, terminando varias carreras populares con resultados decentes. Era habitual compartir un café los lunes con sus compañeros de trabajo comparando los tiempos de las carreras de los domingos y enumerando los infortunios sucedidos en la prueba. Nunca estaban contentos; siempre había surgido algún obstáculo. Tan centrados estaban en sus entrenamientos, que la mitad de ellos no fue capaz de ver venir el muro en el que se estrellaron. Despedidos. A los pocos días Marcos dejó de correr. Al principio pensó en aprovechar las pequeñas vacaciones inesperadas para aumentar la intensidad del entrenamiento hasta encontrar un nuevo trabajo; sin embargo, la meta nunca llegaba y, en mitad de su última carrera, abandonó y se volvió a casa andando. 

A los pocos meses del despido su casero le comunicó una subida en el alquiler imposible de asumir. Siempre había pagado puntualmente y la casa estaba con mejor cara que cuando entró a vivir; no obstante, el mercado manda y en realidad el estado del inmueble le importaba más bien poco al maldito casero; si lo comparaba con el de su cuenta bancaria, siempre salía perdiendo. Marcos habló con su padre y regresó a la casa donde le criaron con la excusa de ahorrar para la entrada de un piso en propiedad. “Alquilar es tirar el dinero”, le había dicho su padre el día que la abandonó. Expuesto el motivo del regreso, no costó demasiado convencerle de su vuelta. En el fondo siempre lo había deseado. Nunca le dijo la verdad; poco importó que lo supiera desde el principio. 

Su habitación había cambiado o, más bien, desaparecido. Las estanterías, que antes habían alojado discos y libros de economía de la carrera, ahora soportaban el peso de cientos de botes de conserva, legumbres, cajas de leche y galletas. En el lugar donde había permanecido encajada durante años la cama de Marcos, su padre había colocado un arcón congelador de gran tamaño lleno hasta los topes de piezas de carne de diferentes animales. Tardaron un día entero en vaciarlo y trasladarlo a la habitación de matrimonio; en su lugar; volvieron a encajar la antigua cama del hijo pródigo.

Marcos empezó a levantarse todos los días a las siete de la mañana. Cuando vivía en su casa llevaba un horario destartalado. Carecía de motivos para levantarse de la cama y, mientras sus ahorros aguantaron, tampoco los tenía para salir a la calle. Los envases de comida a domicilio con restos pegados se acumulaban en la cocina y pronto se convirtieron en un ecosistema del que Marcos era el dios único y verdadero. Una figura redonda e inmensa que cada día proveía de todo lo necesario a la comunidad de insectos. Fabricaron ídolos con su forma y templos en su honor; aunque Marcos nunca llegó a enterarse. Un día cualquiera, su benefactor desapareció y en su lugar entraron en la cocina dos tipos con máscaras repartiendo muerte. “La culpa es nuestra. No hemos rezado lo suficiente”, gritaban mientras se retorcían de dolor. El importe de la factura le fue descontado a su dios del montante de la fianza.

Su padre dormía mientras Marcos desayunaba intentando no hacer ruido; el hombre a su edad tenía el sueño más ligero que antes. Durante más de cuarenta y cinco años se había levantado antes de las seis de la mañana y, una vez jubilado, se propuso recuperar todo el sueño perdido. Calculó que se le debían unas diecinueve mil novecientas ochenta horas de sueño y, si bien se sabía incapaz de recuperar todas, estaba decidido a cobrarse la mayor cantidad posible. Aun así, le resultaba complicado luchar contra su reloj biológico. Cualquier ruido a partir de las seis le sacaba de su letargo y Marcos se sentía demasiado en deuda con él como para ponerse a trajinar en la cocina como si no debiera nada a la persona que lo había criado y cobijado de nuevo. 

Salía de casa sin hacer ruido; sin golpes ni rozaduras. Giraba la llave metiendo el resbalón en el interior de la puerta y lo soltaba una vez encajaba en el marco. Ni siquiera llamaba al ascensor por no molestar a los vecinos que sí lo necesitaban para acudir rápido al trabajo. Bajaba resollante los ocho tramos de escaleras sobre los que se elevaba la casa de su padre y salía a la calle. Ahora solo debía dejar pasar diez horas hasta el momento de regresar a casa. Un tiempo que al principio pasaba volando, con la velocidad a la que transcurren las novedades, pero que, con el desgaste de la costumbre, se ralentizó de nuevo. Marcos tenía la impresión de ver el tiempo reptar ante sus ojos. Tan lento discurría que podía asegurar, sin atisbo de locura en su voz, haberlo incluso tocado con la yema de los dedos mientras este empujaba las cosas cuyos segundos sí tenían sentido.

La farsa duró lo que aguantaron sus fuerzas. Una mañana sonó el despertador y se rindió; sin épica, rehenes o negociaciones. Abandonó su vida como se abandonan las causas perdidas: dejando en el estómago más alivio que pesar. El primer día su padre decidió no molestarle. El segundo torció el gesto. El tercer día compró un ordenador de segunda mano y dio de alta el servicio de internet. El cuarto preparó el desayuno para ambos y despertó a Marcos al igual que hacía cuando estaba en el colegio. Entró en silencio en la habitación y subió la persiana sin miramientos. Desayunaron juntos con la boca sellada. Solo la abrían para tomar otro bocado de pan o un sorbo de café. Marcos temía escuchar reproches; su padre no necesitaba hacer preguntas. Por suerte solo se escuchaba el chirriar de los tendones de sus mandíbulas agarrotadas. “Tanto mejor así”, pensaban los dos.

Desde ese día, mientras Marcos se sentaba al ordenador en busca de trabajo, su padre recogía el desayuno. Al acabar, bajaban al mercado y hacían juntos la compra. Su padre le enseñó a elegir bien las piezas de carne; a calcular los días que aguantaría la fruta en oferta antes de echarse a perder; a leer en los ojos de los peces el momento justo en que la vida les fue arrebatada del mar. Le enseñó mil formas de exprimir sus recursos; mil maneras de seguir adelante con la gasolina justa. De momento contaban con la pensión del padre, pero ¿qué pasaría cuando esta faltase? Ninguno de los dos entonaba la cuestión en voz alta, sin embargo, ambos la escuchaban cada segundo sin necesidad de ser pronunciada. Y tan alta sonaba que el padre incluyó al hijo como autorizado en su cuenta corriente.

De vez en cuando el teléfono de Marcos sonaba con algún número desconocido dando saltos en la pantalla. Ambos celebraban las entrevistas como el hombre al agua aferrado a un madero que intuye en el horizonte el color claro de la arena de una playa. Se compró un traje decente con los raquíticos ahorros que aún conservaba su padre y se presentaba en la dirección donde era requerido como si fuera a pronunciar los votos de un enlace matrimonial. A veces llegaba una segunda llamada requiriéndole para otro cara a cara; otras, ni siquiera volvía a saber nada del entrevistador. Sin embargo, la llamada más importante, aquella en la que confirmaban su contratación y el fin de todos sus problemas actuales, nunca llegaba a producirse. 

El traje nuevo envejeció con cada rechazo. No había dinero para tintorerías y Marcos podría haber asociado cada arruga a un fracaso diferente de haber tenido buena memoria. El nudo de su corbata, encaramado a lo más alto del cuello en su primera entrevista, meses después carecía de fuerza y apenas era capaz de subir hasta el inicio de su esternón; su pelo escaso daba la impresión de estar cortado a bocados. Ni siquiera se molestaba en aparentar algo que no era. Estaba destrozado y eso mismo transmitía su presencia simple. Su padre insistía siempre en recordarle que debía cuidar su aspecto al máximo. “Lo que ven es lo que van a comprar y nadie quiere hacerse con un producto fatigado”, le decía. Sus palabras funcionaron en las primeras entrevistas; pero, en cuanto dejó de recordárselo, a Marcos se le olvidó por completo. Tenía cosas más importantes en las que pensar.

Todo parecía perdido cuando hace una semana recibió una llamada convocándole a una entrevista. Había perdido toda esperanza y acudía cuando le llamaban por pura cortesía. Sin embargo, está vez sí se arregló. Llevó el traje a la tintorería y los zapatos al zapatero. Se cortó el pelo y desempolvó las cuchillas de afeitar de su padre. Un cambio que solo él supo apreciar, pero que sería decisivo. Entró en la sala de entrevistas, charló sobre su experiencia laboral con la que iba a ser su jefa y se fue de allí con la sola idea en la cabeza de husmear un rato en la librería de viejo que quedaba cerca del lugar. Minutos después y sin esperarlo en absoluto le llamaban de nuevo para mostrarle la salida del callejón oscuro en el que se encontraba. Le iban a contratar.

Entró en casa sudando, empapado, como si llevara horas corriendo por las calles. No se había esforzado mucho más desde el acelerón inicial, pero el peso que llevaba encima le tenía agotado. Puso el pestillo de la puerta y miró por la mirilla para asegurarse de que nadie rondaba por le descansillo. Caminó hasta la habitación de su padre y abrió la puerta despacio. Llevaba sin poder entrar allí mucho tiempo. Apenas se atrevía a poner un pie delante del umbral, pero este era un día especial; ya no iba a necesitar más la ayuda de nadie. Abrió la puerta del arcón congelador y pensó, mientras observaba lloroso la figura retorcida de su padre: “Tengo trabajo, papá. Por fin podré darte un entierro digno”.